Terapia de sanación

 TERAPIA

 Es triste pensar que la gran parte del tiempo, vivimos a espaldas de nosotros mismos, nuestra mente la tenemos enfocada en el exterior. En muchas ocasiones nos involucramos tanto en los problemas, que acabamos creando conflictos que afectan a la paz y el equilibrio emocional, que son necesarios para disfrutar de una buena salud. Con este modo de vivir, convertimos a nuestro cuerpo, en un habitáculo del que somos huéspedes ausentes, sin prestarle atención. Hasta que, cansado de ser utilizado de manera caprichosa, comienza a dar señales de su abandono, con molestias o lo que puede ser peor, enfermedades incipientes, que en ocasiones, pueden llegar a ser importantes. 

Parar se hace necesario, dedicar tiempo a nosotros mismos es la mejor inversión que podemos hacer en veneficio de nuestra salud; tanto la física como la emocional, pues son indivisibles. Para conseguir esta conexión con nuestro interior, existen muchas maneras de hacerlo,  que nos ayudan a llevarlo a cabo y a conocernos mejor, lo que se denomina  (autoconocimiento) 

Conocerse a uno mismo, es abrir una puerta a la libertad, dejando atrás miedos, prejuicios y lastres, que nos tenían atados a una manera de vivir atávica y dependiente. Soltar ese peso, y caminar libres por la vida, significa un cambio integral en nuestra vida y nuestro SER.

¿ A quién no le gustaría, sentirse así?

Para conseguirlo, hay que comenzar y los comienzos son primeros pasos que pueden llegar a resultarnos algo incómodos y llevarnos a la decisión de abandonar, volviendo al punto de partida y a los malestares de siempre.

Para adquirir un habito, se necesita tener disciplina y paciencia, hasta que se inserte en nuestras costumbres, pero todo se consigue comenzando.

Autoconocimiento a través de la respiración consciente: Ejercicio.

Elija un lugar donde crea que no van a molestarle, seleccione un tono de luz tenue. En ocasiones, puede ayudarle poner una fondo de música suave y relajante, puede ser música clásica o para hacer yoga. . . Puede colocarse sentado o tendido sobre una base cómoda, si elige estar tendido, debe flexionar las piernas para evitar tensión en la espalda. Coloque de manera suave, las manos sobre el abdomen. Imagine, que por el centro de su cuerpo, hay un muelle, espiral que se mueve lentamente, encogiendo y estirando, con su respiración.
Ahora, tome aire por la nariz de manera lenta y profunda, al ir inhalando, el muelle que tiene por el centro de su cuerpo, se va abriendo y estirando, hasta tocar la pelvis. Cuando haya llegado abajo, no suelte la respiración de golpe, deje el muelle estirado un poco ahí abajo. Luego, despacio vaya exhalando, soltando el aire muy lento y el muelle, va subiendo, comprimiéndose. Cuando haya soltado el aire, espere un poco antes de volver a inhalar otra vez, repita esta respiración consciente mientras escucha la música suave de fondo. En el proceso, irá sintiendo sensaciones en su cuerpo, que no había sentido antes y comenzará a crearse en ese momento, un hilo trasmisor entre cuerpo-mente que ira haciéndose más fuerte con la práctica.
Les animo a practicar






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